Rozando el cielo
480 Millas. Chicago, Illinois
Cuando se duerme parece que las noches son cooooooortas pero, a no ser que se esté de fiesta, la noche puede ser muuuuuuuy largaaaaaaaaaaaaaaaa, igual que las millas, que las desgraciadas cuentan más de un kilómetro y medio y primero ilusionan con cifras pequeñas y luego desesperan ante la realidad de distancias largas a los que nacieron en Europa, cuentan en metros, pesan el kilos y sudan o pasan frío en grados Centígrados.
Las palmbicheras+1 paran en una rest area para descansar unas horitas. Duermen en parejas, abrazadas cual siamesas, intentando a toda costa hallar algo de calor en el cuerpo ajeno... y no es morriña, no, es que hace un frío terrible que obliga a frotarse unos con otros los dedillos de los pies con el fin de que la fricción evite la cangrenación.
¿Cómo se lo montarán nuestros vecinos temporales y nocturnos, los camineros con el pecho tatudado que en camiseta mascan tabaco para combatir el frío? ¿Dormirán en parejas también? ¿Tendrán un osito de peluche? ¿O es que simplemente no les facturan a parte el generador?
Araceli, sin perder su cinturón de oro de supemadrugadora, se lanza de buena mañana a la carretera que las lleva a su primer campig. Es la única manera de ducharse con presión, cargar baterías de ordenadores, cámaras y teléfonos, vaciar los depósitos y así valorar el placer que proporcionan estas comodidades.
Por casualidad, María se entera de que a sólo media hora puede visitarse un poblado Amish, así que improvisan el paseo, fotografían a las mujeres con gorritos y vestidos hasta los pies y a los hombres con barbas largas que se trasladan en bicicleta. Las viajeras inspeccionan las tiendas, comentan su repostería, leen un poco a cerca de su historia y hablando sobre la vieja película Único Testigoprotagonizada por Harrison Ford y filosofando sobre el tema se van con Macarena hacia Chicago.
Chicago es una ciudad ambiciosa, es evidente que quiere llegar alto: sus rascacielos crecen erguidos y rompen el cielo en perfectos rectángulos, algunos iluminados, configurando, al atardecer, un precioso perfil que las chicas contemplan desde el speed-boat flotando sobre el lago Michigan. Y pagan doblemente cara la velocidad, pues el aire les enreda el pelo y les congela las narices, felizmente hubieran preferido un slow-boat o un love-boat.
Como Macarena prefiere los espacios anchos, la han dejado aparcada a la entrada de la ciudad para no hacerla sufrir en las calles angostas. Las palmbicheras+1 experimentan unas cuantas carreras en taxi en la ciudad de los gangsters... ese gremio merece un blog entero, no los gangsters, que no vieron ni uno, sino los taxistas: siempre son extranjeros, no te saludan, hablan por el móvil mientras conducen en un idioma irreconocible, algún dialecto del Asia central quizás, corren mucho y suelen ser antipáticos, y el que es simpático te pide el teléfono...
En el centro del cielo negro, la luna llena, a los lados, los rascacielos vidriosos y en puro corazón de la ciudad, 4 viajeras concilian el sueño...




Comentarios sobre Rozando el cielo
Hello 4/66,
Y mañana dónde vamos? Es que... mejor ,me cojo los sueters de cuello vuelto, y si necesitan algo, estoy de ruta...
Besos