A quien madruga "Dios" le ayuda
Nos fuimos a dormir con dolor de barriga de las risas que toda aquella situación nos había provocado pero, vamos a confesarlo, con el corazón amenazado de arritmia por el gran interrogante económico que paseaba libremente por nuestras cabezas: ¿tendríamos que operar a Curro? ¿cubriría el seguro el traslado en grúa-ambulancia hasta el taller-hospital más cercano? ¿creería el mecánico-médico que lo teníamos todo en regla a pesar de que el fax del seguro nos lo habían enviado a la escuela y que hasta el lunes no tendríamos acceso?
Tod@s caímos rendid@s hasta que sonó el desperator, menos Iñaki, que se desveló con un ápice de remordimiento y preocupación justo cuando las agujas del reloj marcaban el alba. Nos duchamos modalidad garrafón, que nada tuvo que ver con una noche de fiesta sino que entre burrrrrr uyyyyy ayyyyy ayyyy burrrrrr, gritos de frío torturador a primera hora de la mañana. Volcamos los galones de agua sobre nuestros cuerpos: una rápida convinación de con la derecha me echo el agua conjelada, con la izquiera me froto un poco las partes a limpiar más destacadas y con la... ay! me faltan manos! alguien por favor puede alcanzarme el champú? Superada la primera prueba del día demostrando que somos mujeres de mundo nos fuimos con Jeff a recoger a Curro. A pesar de nuestro ateísmo compartido rezamos alguna oración que con dificultad recordábamos de la infancia. Honestamente dudábamos que el Dios de los cristianos nos tuviera en cuenta ya que últimamente no hemos cumplido demasiado con sus dictámenes. Pero quién sabe si fue que le rezamos a otro tipo de fuerza universal, si somos buena gente, al fin y al cabo con buenos principios y eso se tuvo en consideración, o si Iñaki (por la cuenta que le traía) llamó a su amigo Mike que asiste religiosamente a misa cada domingo y nos enchufó por un atajo vía directa a la ayuda celestial... el caso es que cuando llegamos Curro permanecía inmóvil, intacto, casi impasible allí donde lo dejamos y sin multa alguna. Dudamos incluso que ningún dear police officer hubiese leído la notita que tan amablemente escribimos. Jeff probó con el mando a distancia y... resultó! a la primera! Pasaron por nuestras mentes imágenes de todos los momentos anteriores relacionados, tipo: abrasar el mando con el secador de pelo, pasarle palillos de las orejas, hablarle con cariño, acariciar la pila amorosamente entre nuestras manos...
Carlos fue el que más se alegró. Acabábamos de empezar el día de su cumpleaños con buen pie, salvando el episodio de la ducha y a pesar de haberle cantado a pleno pulmón la melodía que procedía, con los labios plagiados de Carmen de Mairena. Llamamos a Iñaki para desacelerar su mente, que acostumbra a trabajar siempre por encima de las 3.000 revoluciones, y fue tanta su alegría que nos invitó a desayunar en uno de los garitos más auténticos de la zona.
Después de ir en busca de casa para nuestros inquilinos provisionales, estrenamos el área de shopping más cercana. Y qué ganas teníamos! Aquel mall (centro comercial) era tan tan tan grande que no supimos encontrar la puerta por la que habíamos entrado unas horas antes. Ya sabemos que parece mentira pero éramos 5 adultos (2 angels, 2 co-protagonistas masculinos y Maria, la sevillana residente en Miami) desorientad@s, arrastrando los pies y las bolsas sin encontrar la salida. Por un momento nos vimos encerrados dentro del centro comercial, maldurmiendo en cualquiera de los sofás del hall, riéndonos de nuevo de nosotros mismos y con el único consuelo aparente de abrir un grifo y que de él saliera agua.
Para desilusión de nuestros lectores deseosos de que las aventuras vayan increscento (confesad, confesad) encontramos a Curro con la ayuda de un guardia de seguridad. Sólo tuvimos que dar la vuelta a tooooooodoo el mall. Agotados nos fuimos hacia la catalan embassy nos maqueamos tan bien como pudimos con el método garrafón. Se nos olvidó mencionar que la misma fuerza compasiva del episodio de Curro nos había permitido disfrutar de la electricidad, así que limpios a medias pero con luz sufiente como para pintarnos encima de la suciedad no extraída, salimos de fiesta arreglados al más estilo francés: mucho perfume, mucho pintalabios y sonrientes como si nada hubiera sucedido.
Después de la cena en Dave's con banda sonora cumpleañera (sí, otra vez), la noche transcurrió rauda peregrinando de un garito a otro sin encontrar realmente lo buscado: la música no acababa de ser digamos bailonga, los cubatas se completaban con refrescos aguados y demasiado gasosos, el ganado no era como para contemplarlo con la boca abierta y las chicas resultaron ser de un provocativo inigualable. Decidimos no competir.








Comentarios sobre A quien madruga "Dios" le ayuda
una colada comenta:
"si me salto los errores ortográficos y el mero hecho de que no sé, ni me importa de a de veras, si es verdad o llana narrativa....
me he divertido leyendo!!
en especial con la idea de la caricia "pilera" jajajajajjaaja...si no sabré yo!"
atte.
Ireth
la misma de antes dice:
"ved, esto está tan divertido que me lo he leído hasta lo que había!! si estoy derramando elogios!!!"