Autopista hasta el cielo
Redimimos el cansancio en apenas unas horas, así que a las 6.00 am ya estábamos con los ojos como platos. Jezabel se va a buscar (aunque fracasa) el adaptador de corriente para encender los ordenadores, ya sin batería, y así poderos escribir cuatro líneas sobre lo vivido. La atiende Ramón, un puertoriqueño criado en Nueva York, hombre de negocios donde los haya, que tras un accidente en el que casi pierde el pie decide relajarse y ahora hace el turno de noche en la recepción de un hotel en Miami. Ciudad que según él está bien para venir a pasar el rato y hacer el amor, expresión que ultiliza como metáfora para explicar casi todo que nos pueda suceder en esta vida. Nos cae bien Ramón, y nosotras a él. El cincuentón renuncia a las mejores horas de playa y nos lleva a alquilar un coche, a comprar un teléfono móvil americano (Ara: 786-991-7925 y Jez:786-991-7923) y hasta nos cede su dirección en las referencias que nos pide el largo cuestionario. Sólo por un momento, al pasar por un descampado territorio comanche de una negraza con los rulos amarillos puestos en la cabeza, aguantamos la respiración y se nos pasa por la mente que nos hemos subido en el coche de un desconocido que habla mal el español y peor el inglés y que en cualquier momento hubiéramos podido ser víctimas de, como mínimo, un atraco. Pero el feeling y la intuición nos llevaron por buen camino así que Ramón ha pasado a ser nuestro ángel de la guarda. Los consejos y paseos que nos ha dado no tienen precio, para todo lo demás MasterCard. Le debemos una cena.
Coche, teléfono y adapatador conseguidos nos encaminamos hacia Palm Beach nuta 95 donde comemos salad sin aceite y nuestra primera y auténtica american hamburguer. Con media hora de retraso y después de pasear desintencionadamente por nuestra futura ciudad residencial, conocemos a Randy, el asesor de fincas, alias nuestro segundo ángel de la guarda, el cual además, va a ser nuestro casero y vecino colindante de una casa a dos plantas con vistas a un lago lleno de flamencos, tres habitaciones, dos baños, una cocina + lavadero y terracita con jacuzzi. Me ha parecido oír el OOOOOOOHOHOHOHOHOHHHOHOO del público lector... pues sí, lamento comunicaros que alguien se adelantó y alquiló la casa con piscina en forma de corazón. Todavía no se han mudado y pertenece a la misma urbanización que la que reservamos así que no perdemos la esperanza de que les dé un ataque de calor y cambien de opinión y de paso su residencia a Dakota del Norte, dejando el romanticismo acuático para las solteras más dicharacheras recién llegadas a Palm Beach.
Como el proceso es lento todavía no podemos gozar de nuestro nuevo hogar así que Randy (asesor,vecino, 2ºángel de la guarda y en estos momentos también vigilante de nuestras maletas) nos ha conseguido un hotel más lujoso de lo que pretendíamos pero que nos ha permitido darnos una buena ducha, cargar baterías de portátiles (y las nuestras también) y regalarnos/os este pedacito de aventura vivida. Y el desayuno está incluído!




Comentarios sobre Autopista hasta el cielo
Hola, qué guapas salís en las fotos! Veo que estais aprovechando muy bien la experiencia. Lo único es que si ya vais cargadas para ir, no sé cómo lo vais a hacer para volver, porque alguns comprita que otra fijo que cae en cuánto empeceis a cobrar normal, con eso de que allí todo es más barato,... Por cierto, qué os piden de alquiler?
Hola waspis ya estoy de palma de nuevo y dispuesta a leer más cositas de vuestro blog...
Un besazoooo wapas