2.158 millas. Albuquerque, New Mexico
Atardece el cielo con jirones rosados y lilas sobre una tierra árida y una carretera recta propensa a los pensamientos internos, a conmemorar los recuerdos, a idear el futuro y a dedicarse el tiempo a una misma, leyendo, escribiendo, escuchando música... gratamente y sin remordimientos, como en pocas ocasiones ocurrió durante el último año. La Macarena, aunque es pequeña, respeta las individualidades y los momentos de cada una.
Antes de que el día se fuera deshaciendo tras la línea del horizonte unas millas más adelante, las palmbicheras+1 lo han vivido desde prácticamente su nacimiento. Texas es como alguien que no ha estado nunca se lo imaginaría. Los búfalos y algunos matorrales son los únicos seres vivos que perecen a los costados de la carretera en los tramos en los que ni siquiera hay alguna de esas cafeterías cerradas en medio de un pueblo, ya deshabitado, que guarda en su memoria el aroma de una taza de café aguado delante de la sonrisa resplandeciente de una camarera ocupada intentado atender a todos los viajeros.
Amarillo es la ciudad de paso que ofrece como uno de los puntos de interés un hotel de colores con un restaurante típicamente decorado cuyos camarer@s parecieran ser actores secundarios de cualquier película ya olvidada, wi-fi incluido para las chicas bien preparadas, que se comen un steak de 6oz. escogido con cuidado en el menú que simula ser un dólar gigante, sobre el mantel de vaca que protege las mesas que rodean el escenario en el que un joven se come un bistec de 75 oz. a contrareloj, visible con grandes números rojos, pues si se lo consigue terminar en menos de una hora se lo regalan. Aquí no vale decir eso de que ni regalao...
Se supone que con intención meramente artística a alguien se le ocurrió un día enterrar el morro de unos cuantos cadillacs viejos que rompen el aburrimiento de esa pedazo de tierra desértica a las afueras de la ciudad. Los visitantes, gratuitamente, contemplan las esculturas, añaden firmas y contribuyen, con sus habilidades creativas, a mantener vivos y cambiantes cuales árboles de hoja caduca, esos seres inertes.
Pasadas unas cuantas millas, ya en el estado de Nuevo México, las caracolinas hallan aparcamiento en el centro de Albuquerque. A mitad de la operación cómo se maquean 4 mujeres en una motor-home Jezabel se da cuenta de que la ducha transformada en armario en el que se guardan las maletas de Ara y María, está inundada de un fluido mezcla de pipi y otros restos líquidos, amenazantes de empezar a rebosar. No queda otra que sacar el fluido a cubos para tratar de salvar el resto de la caravana del bautismo urinario, ya que las maletas ya se dan por perdidas pues la tela ha absorbido el olor y el color propio del pipí.
De este modo la operación cómo se maquean 4 mujeres en una motor-home se convierte en cómo 4 mujeres maqueadas limpian desesperadamente una caravana con sólo con las socorridas toallitas de culo de bebé, servilletas de papel, un estropajo y un poco de mistol.
Pasada la crisis momentánea vacían el depósito de los residuos, que al parecer estaba colmado, en medio del parking público, pues no les queda otra alternativa. Habiendo resuelto el problema, y capaces de reírse de la anécdota, concluyen la noche con un par de copas camufladas entre los homosexuales que celebran su orgullo. Cuando regresan, el conductor del coche aparcado al lado de Macarena, a capó abierto, revisa con curiosidad y detenimiento su vehículo, preguntándose de dónde habrá podido salir toda esa agua tan apestosa????
Ni siquiera a las luces de la caravana le quedan fuerzas para funcionar. Las palmbicheras+1 se rinden al cansancio y le dejan ganar la victoria a sus párpados caídos.
2.578 millas. Antelope Canyon, Arizona
La primera misión de la mañana es hacerse con un kitt de limpieza y unas maletas nuevas, fregotear frenéticamente cada rincón de la casita con ruedas y lavar la ropa. Hechos los deberes claudican a la petición de Anna y al sol que generoso les regala su calor, para disfrutar de un paseo por la ciudad vieja el domingo por la mañana, que sabe a ensalada de papa y a coronita bien fresquita.
Las compras son diversas y van sujetas a múltiples razones. A tiempo de ver el atardecer desde esta parte del mundo, emprenden de nuevo el viaje. El paisaje rojizo ya huele a Cañón.
Las protagonistas de su viaje por USA llegan de noche a Page. El camping silencioso las guarece las pocas horas de sueño que se podrán permitir antes de que la mañana venga a saludarlas